miércoles, 20 de febrero de 2008

Sucedió el miercoles tarde/noche.


Sucedió hoy miércoles entre las 20/30 y las 21/00, en esta la gran Tarragona y ante mis ojos.
Paseaba con mi coche cuando a la altura de la calle Unión con Apodaca me percaté de la presencia de dos coches patrulla de la guardia urbana estacionados juntos, malo, malo pensé, estaba en lo cierto algo sucedía cerca y tan cerca en la plaza de la iglesia de san Juan.

Me encontraba ante una clase de civismo urbano, dos patrullas de la guardia urbana haciendo uso en esta ocasión de la razón y mucha razón, informaban a un grupo de unas seis personas al parecer indigentes de la obligación de recoger toda la serie de andróminas (mierda) que habían vertido sobre el lugar, el cual es cierto estaba repleto de botes de vino y cajetillas de tabaco vacías entre otros objetos que no se podrían nombrar o no estaría bien hacerlo por aquello de estómagos sensibles.

Si bien se a denunciar situaciones injustas como la de la señora de la entrada de la ciudad que vive bajo una palmera también es justo hacer alusión a situaciones como esta en la que de no ser por la actuación policial nos encontraríamos con un gran problema no solo de salubridad.

Se a de distinguir entre personas en una situación desgraciada y personas en una situación de fiesta continua con claros indicios de falta de respeto hacia los demás

2 comentarios:

Té la mà Maria - Reus dijo...

hay que mirar en el fondo como llegan estan personas a esta situación

Joan Martín dijo...

Sí -em sembla a mi-, les dues coses. A vegades calen mesures immediates. Sembla que no pugui ser d'altra manera, en aquestes situacions, a vegades extremes. El cinisme podria estar en deixar de banda l'altra cara, és a dir: oblidar de considerar tot allò què -tantes coses!-pot precipitar a una persona vers la renúncia tan dràstica d'una vida digna.